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diciembre 05, 2017

LA AMENAZA SILENCIOSA RELACIONADA AL DESPRENDIMIENTO DEL GLACIAR GREY

El pasado 28 de Noviembre Conaf informó sobre una fractura en el Glaciar Grey en el Parque Nacional Torres del Paine

Cuyo desprendimiento es un bloque de hielo de 350x380 metros aprox. (el equivalente a 12 canchas de fútbol) que hoy se encuentra a la deriva en el Lago Grey.
El fragmento desprendido corresponde a cerca de un 35% de la superficie que ha perdido el Glaciar desde el año 2005, según comenta Inach (Instituto Nacional Antártico Chileno). Si bien esto marca un hecho sin precedentes, las autoridades en general se han limitado a “hacer un llamado a tomar consciencia y redoblar los efectos para combatir el cambio climático”, mientras los medios se han restringido al ya usual comentario “falta evidencia científica para determinar los factores involucrados, pero se cree que podría ser efecto del cambio climático”.


Recordemos que el pasado 12 de Julio se informaba sobre el desprendimiento de un iceberg de un billón de toneladas en la Antártida (5.800 km2 aprox). Este bloque protegía una gigantesca barrera de hielo, conocida como Larsen C, ¡que tiene el potencial para aumentar el nivel de los océanos en 10cm! Luego, el 21 de Septiembre se informaba sobre un segundo desprendimiento, cuyo bloque tenía una superficie de 185 km2. Este era el 4to gran desprendimiento de la Antártida del presente año, luego de dos bloques informados durante el mes de Enero.


Independiente de las razones, existe un aumento en la temperatura promedio de la tierra, que si bien es marginal, lleva ya tiempo presente, y cuyas repercusiones están acelerando dicho aumento de forma exponencial. En la columna del 30 de Octubre hablábamos del permafrost y el efecto que tiene su derretimiento, en particular la liberación de gases, principalmente dióxido de carbono y metano, los dos protagonistas del efecto invernadero. En palabras simples: mayor cantidad de permafrost derretido, mayor liberación de gases, mayor temperatura, mayor velocidad de derretimiento, y se repite el ciclo.


El derretimiento de los polos y glaciares no está exento de consecuencias negativas. Estos actúan como moderadores de la temperatura de los océanos, además de ser las mayores reservas de agua dulce del planeta. Su pérdida gradual no solo implica una menor capacidad de refrigeración de los océanos (con su consecuente efecto en las especies marinas), sino que también aumenta el nivel de los mismos océanos, ¡lo que dificulta aún más su refrigeración! (mayor volumen, mayor cantidad de energía necesaria para regular su temperatura). Finalmente agregar que el derretimiento de los glaciares puede traer grandes consecuencias en el micro clima propio del lugar, lo que dificulta su preservación.

Glacear Grey

Fotos: Conaf

 

 


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